22 octubre 2011

Capitulo 7……… De Vuelta A Casa.


+27 de Agosto de 1975+

Los días se me habían pasado volando, ya no hacíamos nada en clases, ya habíamos terminado todo y ahora eran mis últimos momentos en este instituto que me había hecho pasar los mejores 8 años de vida. Caminaba y recorría toda la institución, traía muy buenos recuerdos.

Elizabeth: (Hablando conmigo misma) Wau, 8 años después de que me fui, ¿Seguirá todo igual? ¿Me segaran tratando igual?

No podía dejar de pensar en que, tal vez, no volvería a ser los mismos conmigo, solo me entusiasmaba volver a ver a mi mejor amigo, a mi acompañante incondicional en cuanto a travesuras, a Michael.

Volví a mi habitación y tome mi maleta, al parecer si habían acordado de mí, me enviaron un boleto de regreso a… ¿Los Ángeles? Si así era, se habían cambiado de casa, por lo menos no iría a donde me trataban con ganas de matarme. Salí y me encontré con mis mejores amigas.

Elizabeth: Las extrañare mucho, espero volvernos a ver.
Abril: Claro que nos veremos, y te pagare la apuesta te llevare a un concierto de “Il Volo” todas iremos.
Cintia: ¿Qué? No, yo no pienso escuchar esos gritones.

Las tres nos empezamos a reír, y bueno en cuanto a la apuesta, era hacerle una broma a la maestra mas gruñona y quien lo hiciera se ganaba lo que quisiera, y en cuando al comentarios de Cintia, estaba un poco harta, decía que me había obsesionado.

Caminamos hacia afuera del instituto y lo vimos por última vez de pie, ya que lo demolerían, por suerte no estaría ahí cuando eso sucediera.

Cintia: ¿Te trajiste el uniforme puesto?
Elizabeth: (Viéndome) Creo que fue la costumbre…
Abril: Si claro, y aparte que a ti es a la única que se lo hicieron con mejor diseño.
Elizabeth: Jajaja, eso no es cierto.
Cintia: Si lo es, mira a ti es a la única que le luce, a todas las demás la falsa era más larga y el chaleco más feo.

Bueno si era cierto, a mi me lucia mas el uniforme, pero era porque yo me llevaba muy bien con Diana, si hacia trampa, todos nos fuimos al aeropuerto, unos a despedirnos y otros para irse.

Cintia: Espero verlas pronto chicas se cuidan.
Elizabeth: Lo mismo te digo y para lo que quieras envíame cartas, te enviare una con mi nueva dirección.
Cintia: Esta bien las quiero tontas.

Las tres nos abrazamos y cada quien para su rumbo, y como la última vez que me había alejado de alguien que me importaba “Deja de mirar hacia atrás siempre mira hacia adelante y hacia arriba” y lo volví hacer, sin mirar para donde se fueron tome mi vuelo de vuelta a casa.

Mire hacia la ventana, miraba las nuches de abajo, parecía que caí una horrible tormenta por donde estaba pasando, estaba nerviosa me sudaban y me temblaban las manos, solo los había visto en la televisión pero no había hablado ni nada, ni siquiera me habían venido a visitar ni yo a ellos.

Mientras pensaba como me iría con ellos agarre mi peluche y me dormí con lo en los brazos, si el mismo peluche que me había acompañado desde quien sabe cuántos años.

Después de varios años sin verlos más que en una pantalla, los volvería a ver, a abrazar y a hablar con ellos, estaba ilusionada en una parte pero en otra, tenía miedo, mucho miedo, miedo de que ya no me  quisieran igual, miedo de que ahora ya no les importara en lo mas mínimo.

¿Seria, todo eso que estoy pensando, realidad? ¿Sera que estoy exagerando? No se, simplemente sacaba deducciones de lo que podía pasar, conocía bien a mi familia, pero en los últimos años que no se habían comunicado me había hecho pensar, que al igual que yo, ellos habían cambiado, ¿Para bien o para mal? Tampoco lo sabía, esperaba que para bien.

La mayoría del vuelo me la pase dormida, cuando desperté solo faltaba unas pocas horas para llegar a Los Ángeles, me senté bien y guarde mi osito del peluche que tantos años había estado conmigo, una señorita vino y me ofreció algo de comer y tomar. Me dio un sándwich y un jugo de naranja, lo tome de buena gana, y solo lo miraba, no traía nada de hambre, bebí un poco del jugo y comí un poco del sándwich y no mas, estaba más que nerviosa. Con una servilleta, que tenía en la mano, empecé a jugar la doblaba y rompía, solo por los puros nervios.

Elizabeth: (Hablando conmigo misma) ¡Ya Elizabeth, vasta, deja de pensar tonterías! Ellos te quieren tanto o más de lo que tú los quieres a ellos, si no fuera así jamás te hubieran apoyado.

Me reprochaba a mi misma la forma en que desconfiaba en el amor de mi familia, ¿Cómo podía pensar algo así de ellos? Me habían apoyado tanto y yo con mis incoherencias de decir que ya no me querían, ¡Tonta! Es como me decía a cada rato.

Casi llegábamos faltaban por lo menos una hora, una hora era lo que me separaba de mi familia, suspiraba a cada rato tratando de bajar mis nervios, me tronaba los dedos y miraba para los lados.

No encontraba con que rayos relajarme, metí mis manos a mis bolsillos de la chaqueta que llevaba y me encontré con un papel, lo saque y lo vi, estaba doblado a la mitad y tenía mi nombre escrito en letra cursiva, distintiva de Abril. La abrí y me encontré con un mensaje de cada una.

“Elizabeth:

Se que vas asustada, se que tienes miedo de lo que te espera, se que no te puede ayudar, pero no debes de sentirte así, tu familia te ama, más de lo que te puedes imaginar, y te dejo este mensaje para decirte que yo también te quiero y siempre estaré contigo para lo que necesites amiga, solo grita mi nombre y apareceré por obra de magia.
             
Te quiere, tu amiga Abril”

La hermosa letra cursiva, siempre tan perfecto y muy bien escrito pero también estaba Cintia.

“Liz:

Yo no te diré palalvras palabras cursis como lo dice acá nuestra otra amiga, solo te quiero decir que siempre contaras, incondicionalmente con mi apoyo y comprensión, tú fuiste mi primer mejor amiga y me duele separarme de ti, pero siempre por medio de una carta de deseare lo mejor y ánimos vas a ver a las personas que siempre rogaron que volvieras no seas tonta sonríe, por lo menos sonríe por nuestra amistad.

Bueno ya sabes quién soy, si no soy Cintia.”

Si tenía a dos amigas totalmente diferentes, pero eso me complementaba, por un lado, la linda, limpia y ordenada de Abril, por otro lado la  desordenada y rebelde de Cintia y yo creo que quedaba en la mitad de las dos.

Sus cartas me hicieron sonreír, más de lo que me pude imaginar, siempre tan buenas y amables conmigo, las adoraba por ese tipo de detalles, guarde la carta en mi bolsa con mucho cuidado y mis nervios se habían esfumado, estaba más tranquila y no paraba de sonreír, de verdad sus palabras me habían hecho recapacitar todas las idioteces que decía.

Ya por fin la hora que me separaba de mi familia había acabado, las aeromozas nos pedían que nos pusiéramos los cinturones y el avión comenzaba a descender, se sintió cuando toco el suelo, apreté los puños y suspire a la vez que sonreí.

Baje emocionada me di cuenta que había llegado de tarde a Los Ángeles, se supone quera ya 28, esperen ¿Mañana seria mi cumpleaños? Volvería a hacer las tonterías que hacíamos Michael y yo juntos. Después de divagar en esos pensamientos salí casi corriendo, buscaba mi maleta entre todas las demás, y la encontré. La tome y me dirigí hacia la sala de espera.

Empezaba a impacientarme, ¿Dónde estaban? Llevaba 15 minutos y nos los encontraba, me había puesto, otra vez, nerviosa, mordía mis labios y jugaba con mis mechones de cabello, pero algo me alegro los vi ahí estaban esperándome con los brazos abierto, volví a salir corriendo ahora en dirección a ellos y me sepultaron en un hermoso abrazo.

Elizabeth: Mamá, papá, no saben lo mucho que los he echado de menos.
Joseph: Ni tú te imaginas lo que nosotros también hemos sufrido por tu ausencia.
Katherine: Me alegra volver a verte, no sabes cómo ansiaba este momento.

La seguí abrazando pero me percate que solo ellos dos estaban ahí.

Elizabeth: ¿Dónde están los demás?
Joseph: No les avisamos que venias.
Elizabeth: ¿Pero porque?
Katherine: Una sorpresa, ven vamos, te contamos en el camino.

Me subí a una camioneta que estaba ahí, era enorme lujosa, me quede sorprendida, no sabía que a mis hermanos les había ido tan bien, en el camino a la casa solo me abrazaban y me decían que me habían extrañado mucho y que no querían que me volviera a ir. Ahí, en ese mismo momento comprendí que lo tanto que mis padre me quieren y me querrán por siempre, sonreí y mis dudas y angustias desaparecieron al sentir el calor de hogar que en estos 8 años había extrañado tanto.

16 octubre 2011

Capitulo 6……… ¿Deseo Volver?


+22 de Agosto de 1975+

Me movían mientras todavía seguía dormida.

Cintia: Elizabeth, despierta otra vez te quedaste dormida en el balcón.
Elizabeth: (Despertando) Creo que ya lo hice una costumbre.
Abril: Vamos tenemos que ir al comedor.
Elizabeth: ¿Para qué?
Cintia: No lo se, pero vamos metete a bañar y ponerte el uniforme, ya vas 5 minutos retrasada.

Me levante corriendo y me metí a bañar y en menos de 10 minutos ya tenía mi uniforme puesto y ya estaba peinada, corrimos directo al comedor, era cierto iba a llegar tarde y todo por volverme a quedar dormida afuera.

Llegamos y nos sentamos, al parecer era algo importante y no muy bueno.

Marian: Buenos días señoritas, tengo que darles una mala noticia (Espero unos segundos y suspiro) Desgraciadamente por motivos de fuerza mayor, este fue el último año de ustedes en este internado, lo cerraremos.

Enseguida se genero un murmullo con cosas diciendo “no puede ser” o “¿Qué ha pasado?”, ella nos hiso guardar silencio.

Marian: Créanme a mi me duele más que a ustedes, a cada una de las señoritas que hay aquí le agarre un gran cariño y me va a doler no volverlas a ver.

Después de eso, ya no volví a prestar atención, “¿Qué? ¿Volvería con mi familia?” desde hace dos años no recibía cartas de ellos, pensaba que se habían olvidado de mi, pero ahora iría con ellos, nos habíamos dejado de comunicar porque todos estaban muy ocupados con eso de los Jackson 5.

Al terminar las palabras de Marian, todos no fuimos a nuestras labores, yo iba como zombi, no sabía cómo reaccionar, volvería, debería estar feliz, volvería a ver a Michael, mi madre, mi padre, a todos mis hermanos y hermanas, ¿Por qué rayos no se presentaba en mi una sonrisa en mis labios? ¿Por qué no podía sentirme feliz?

Terminaron las clases y yo seguía igual mis amigas me veían extraño al ver como estaba.

Abril: ¿Te encuentras bien?
Elizabeth: Si, no, bueno no se, es que no se porque me siento triste.
Cintia: Pero volverás a ver a tu familia.
Elizabeth: Por eso, hace mucho que no hablo con ellos, crees que todavía se acuerden de mí.
Abril: ¿Tú te acuerdas de ellos?
Elizabeth: Siempre lo hago.
Cintia: Al igual que ellos créeme de las tres eres la que su familia más quiere.

Las abrace y ellas a mí, también me dolía dejarlas, Cintia era de Suiza y Abril de Mónaco las dejaría aquí y yo volvería a Estados Unidos, eso si me ponía mas triste y solo faltaban días para irnos, creo que solo eran 4 o 5 días.

Después de hacer lo que teníamos que terminar, cada quien se fue a dormir para empezar un nuevo día, esta vez no salí al balcón, no quería volverme a quedar dormida ahí, el piso duro estaba empezando a lastimarme la espalda, me puse la pijama, me recosté en la cama y deje que el sueño me venciera lentamente hasta quedar dormida.

Al día siguiente, me levante y como todos los días fuimos al comedor a desayunar, pero ahora tenían una televisión la prendieron y empezaba en un programa de música.

T. V.: Y ahora con ustedes “The Jackson´s”.

Enseguida voltee hacia la tele y vi a mis 5 hermanos Michael, Marlon, Tito, Randy y Jackie, ¿Pero dónde está Jermaine? ¿Por qué solo estaban ellos?

Empezó una música muy movida, Michael se movía al compas de la canción, haciendo también en una parte pasos moviéndose como si fuera un robot. Me quede impresionada Michael había cambiado tanto desde que nos habíamos alejado, podría asegurar que se veía muy guapo.

Termino ellos de actuar y deje de mirar la televisión, pero después el presentador había nombrado a otro grupo, más bien un trió, no le tome importancia, pero su vos de repente me embriago.

Inconscientemente mi vista se fijo en tres chicos, que cataban clásico, la mayoría de las chicas se pusieron de espaldas y otras, al igual que yo, se acercaron a la pantalla de la televisión.

Cintia: ¿No me digas que te gusta como cantan?
Elizabeth: Si, no los escuchas, canta precioso.
Abril: Es cierto, tienen una estupenda vos.
Cintia: Están locas.

Me quede impresionada al escuchar la canción que cantaban, no le entendía muy bien, claro no estaba en ingles, estaba en italiano, pero sin duda alguna me había encantado.

Abril: Canta muy bien, pero prefiero a tus hermanos (Dijo riendo)
Elizabeth: (Riendo y bromeando) Si bonita me viera que prefiera a mis hermanos, acuérdate que el papel de hermanos es hacerse la vida de cuadritos.
Cintia: Muy cierto.

Estábamos jugando, no lo negaba desde que había dejado de escuchar a mis hermanos cantar, habían mejorado de a montón, hasta me sorprendía la habilidad que Michael había agarrado para el baile.

T. v.: Que voces, a los que acaban de ver son “Il Volo” cantando “O Sole Mio”

Sonreí al verlos, eran lindos los tres, pero el de los lentes y el otro flaquito me habían idiotizado. Quite la mirada de la televisión pero seguí escuchando.

T. v.: Ellos viene a presentarnos su más reciente sello discográfico, pero hay alguien que quiere darles la bienvenida a Estados Unidos.

Mire de nuevo a la televisión y cuando vi quien era no me lo podía creer.

T. v.: -Michael: Ignazio, Gianluca, Piero me alegra mucho verlos otra vez, desde que fui a verlos a “Ti Lascio Una Canzone” supe que harían algo grande…

Me quede helada, después de quien sabe que más le decía los cuatro se dieron un abrazo de amistad, “mi querido hermano conocía a las personas que con una sola vez que escuche su canción me idiotizaron”.

En todo el día aparte de cómo me sentía de mal por lo de la escuela, ahora estaba en una especie de trance o no se dé que, solo pensaba en Michael, en Gianluca y Piero, se conocían, ¿Eso significaba que podría conocerlos también?

Después de darle una y mil vueltas al asunto, llego la noche y con ella el cansancio, me puse la pijama todavía pensando en todo esas locuras, y así me quede dormida, pensando y creyendo que lo que veía era real.

09 octubre 2011

Capitulo 5……… Cerca De Mí.


+11 de Septiembre de 1967+

Por fin hoy iniciaríamos clases, estaba muy ansiosa, al parecer las personas que había conocido no me trataban mal, conocía a Cintia y Abril, que eran las chicas con las que más platicaba, eran muy lindas conmigo, y no me decían que no era hija de mis padres, como todos me querían hacer creer.

Estábamos en el mismo grupo, y nuestras habitaciones se encontraban consecutivas, salí y me encontré con ellas afuera esperándome.

Elizabeth: Hola ¿Cómo están?
Cintia y Abril: Muy bien ¿y tú?
Elizabeth: También, vamos no quiero llegar tarde.

Caminamos por los corredores y llegamos a nuestra primera clase, estaba tan emocionada, no podía dejar de sonreír, llegamos al salón de clases y esperamos a que nuestra maestra llegara, y así fue nos sentamos en el principio del salón, esa era una clase de literatura.

Al terminar la clase, nos cambiamos de salón, y así hasta la hora del descanso, nos sentamos en uno de los enormes arboles del lugar y empezamos a comer nuestro desayuno cuando vino la directora.

Marian: Liz, te llego esto, es de tu familia (Dijo dándome una carta)
Elizabeth: Gracias directora.

La directora se fue y nos volvimos a quedar solas.

Cintia: Vamos ábrela.
Elizabeth: Esta bien hay voy (Leí la carta en vos alta) Hola linda, ¿Cómo te encuentras? ¿Te la estas pasado bien? Espero que sí, acá todos te extrañamos pero sabemos que estarás mejor ahí, espero pronto una respuesta tuya, Michael te extraña tanto en la escuela, pero dice que mientras estés bien el lo estará. Te queremos tu familia.
Abril: Hay que lindos son, adoro a tu familia.
Elizabeth: Si son muy lindos, los extraño pero se que están mejor sin mí.
Cintia: Pero te deben extrañar mucho y en especial ese Michael (Dijo muy divertida)
Elizabeth: Es mi hermano, no insinúes nada, es mi hermano gemelo.
Abril: ¿Ósea que se parece a ti?
Elizabeth: No, no nos parecemos casi en nada, pero nacimos el mismo día, somos iguales en cuanto a modismos, pero en lo demás no, inclusive yo tengo esta enfermedad y nadie de mi familia la tiene (Dije cabizbaja)
Abril: No te debes sentir mal, por algo ocurren las cosas.
Cintia: Exacto, ellos te quieren a pesar de tu enfermedad y nosotras también.

Me dieron un abrazo, sonó la alarma de entrada, fuimos a la clase que nos tocaba, y así hasta las 2 de la tarde que terminaban todas las clase, lo demás tiempo, podíamos salir a la ciudad o quedarnos en el instituto.

Nosotros fuimos a la biblioteca a terminar la tarea que nos habían encargado, después de terminar escribí una carta respondiendo a la que me habían mandado, después de terminar de escribirla bajamos a la ciudad por unas cosas que necesitábamos, yo fui al correo y lo mande la carta ese mismo día.

Elizabeth: Que linda es la ciudad.
Cintia: Si te lo dije, me encanta venir, bueno me encantaba venir con mi padre…
Elizabeth: Lo entiendo, pero ¿Por qué se volvió a casar?
Cintia: Porque mi madre murió hace años, y quería que tuviera una figura materna pero Sofía se le metió por los ojos y ahora se sale con la suya.
Abril: ¿Trataste de hablar con él?
Cintia: Miles de veces pero ya no me escucha, a veces pienso que ya no le importo, solo le importa su queridita Sofía.

Las dos abrazamos a Cintia, se veía que sufría por la culpa de esa persona, no me gustaba ver a una amiga así me dolía, pero tratamos de trasmitirle todo el amor que le hacía falta.

Fuimos a una tienda por algunas cosas que necesitábamos, yo solo compre un cepillo dental, después de eso regresamos al instituto y nos fuimos al comedor, fuimos a cenar ya era un poco tarde no estaba oscuro pero estaba oscureciendo, después de la cena nos fuimos para nuestra habitación, me quiete la ropa y me metí a bañar, me lave los dientes y me puse mi pijama, salí a un pequeño balconcito que había ahí, vi hacia arriba y veía las estrellas y la luna que brilla muy hermosa.

Me traía recuerdo que como me la pasaba con Michael juntando las estrellas y haciendo figuritas con ellas, o cuando debatíamos que la luna era de queso y cosas como esas, que al recordarlas me hacían sonreír, cuanto los extrañaba, cuanto quería estar con ellos, abrazarlos, besarlos y decirles que los quería mucho, pero sabía que era por mi bien psicológico, si seguía con eso no se cuanto podía aguantar, no sabía si saldría bien de estar recibiendo tantos insultos y maltratos, dentro lo todo me encontraba bien, por fin tenía buenas amigas, las profesoras no eran malas y aquí era mixto nada de que puras blanca o puras de color, todas éramos iguales y no había ni quien era más rica ni más pobre era una igualdad hermosa, me sentía, por fin, bien conmigo.

Me puse a pensar, que gracias último problema que tuve me habían hecho venir aquí, por una parte tenía que estar agradecida con todas esas personas que me hicieron tanto daño, me hicieron venir a un lugar hermoso que me hacia querida por las demás personas.

Me senté y mire hacia mi izquierda, donde siempre se encontraba Michael, pero ahora no, solo miraba hacia las montañas, hundí mi rostro en mis rodillas mientras lloraba, pero cuando volví a ver para mi izquierda, me encontré con él, me miraba triste, sabía que lloraba, de una u otra manera estábamos conectados, aunque estuviéramos a kilómetros de distancia podía sentirlo cerca de mí, estaba siempre a mi lado, como él me lo dijo.

Me recosté viendo hacia las estrellas haciendo las figuritas y mis ojos, inevitablemente, se cerraron, dejándome por error en el piso del balcón dormida.

02 octubre 2011

Capitulo 4……… Conociendo A Una Muy Buena Amiga.


En el camino solo miraba hacia la ventana estaba sola en el asiento, suerte de no tener a nadie molesto a mi lado.

Al llegar el avión aterrizo y yo baje de él, me dolía el tobillo pero no lo suficiente para dejar de caminar, me dieron mi maleta y empecé a buscar con la mirada a la persona que me recogería, y ahí estaba una gran pancarta que decía “Bienvenida Elizabeth Jackson” me acerque a ella.

Elizabeth: Hola.
******: Hola Elizabeth, soy la directora del instituto de señoritas de Marian y ese es mi nombre, en todo lo que pueda ayudarte ahí estaré, vamos hay que llegar temprano.

Tomo mi maleta y nos dirigimos hacia el automóvil de ella, era lujoso y muy bello, subió mi maleta a la cajuela y después me ayudo a subir al automóvil, condujo mientras me contaba lo que había en las instalaciones, a qué hora se tenía que levantar y como tenía que estar mi habitación que me asignarían, yo a todo decía que si, no se me hacía que fuera muy difícil lo que me pedía.

Al llegar, ahí primeramente me mostro mi habitación, era linda, acogedora, más amplia de lo que era donde dormíamos mis hermanos y yo.

Marian: Bueno esta será ¿Te gusta?
Elizabeth: Me encanta, es demasiado grande, gracias.
Marian: No me tienes que agradecer puedes hacerle unos pequeños cambios, no se poner fotos de tu familia o algo así, bueno tienes que ir para que te preparen tu uniforme, todavía no hay clases, entran en una semana, pero como vivías más lejos que las demás señoritas hicimos una excepción contigo.
Elizabeth: Esta bien, iré ahora mismo a que me tomen las medidas.
Marian: Claro, es todo el corredor hasta llegar al final mano derecha la última puerta.

Seguí sus instrucciones y fui a que me tomaran las medidas, decían que cada año o cada que necesitara me harían cambios a mi uniforme, sonreí, me sentía feliz de una u otra manera, a pesar de estar sola, no me sentía angustiada ni nada de eso.

Volví a mi habitación y la mire de pies a cabeza, era hermosa, que le podía hacer de mejoras, lo único que cambie fue ponerle una foto al lado de la mesita de noche, la foto de mi familia, me tire sobre la cama y me puse a ver la foto, sonreí porque sabía que, aunque me extrañaran, estrían mejor sin mí y eso me reconfortaba.

Estaba ansiosa porque las clases empezaran, me tratarían mejor que en Gary o serian igual, esa era mi duda, pero qué más da, aquí por lo menos tenía más seguridad.

Salí de mi habitación y empecé a caminar por los alrededores, camine y vi que había un jardín enorme lleno de pasto, flores y arboles, era una hermosa vista, recorrí un poco del instituto, pero después volví porque empezaba a oscurecer.

Comencé poniendo mi ropa en un armario grandísimo que había enfrente de la cama, era lujoso, todo ahí era lujoso y muy grande, colgué mi ropa en ganchos y la puse acomodada, al parecer ahí me proporcionarían todo lo necesario para cursar los años que cursara ahí.

Después de terminar de arreglar me metí a bañar, si este cuarto tenía un baño exclusivo para mí, me duche y salí para ponerme mi pijama, para así dormirme abrazada a mi osito de peluche.

+8 de septiembre de 1967+

Habían pasado cinco días que había llegado al instituto, empezaban a venir pocas persona unas se quedaban y otras solo venían a hacerse la prueba del uniforme, este día me lo entregarían, estaba ansiosa de ver cómo era.

Salí de mi habitación y me dirigí hacia el lugar de entrega, no había nadie solo la chica que los entregaba, me acerque a ella tímidamente.

Elizabeth: Hola soy Elizabeth.
******: Así, tu eres la que lleva aquí aproximadamente 6 días ¿no?
Elizabeth: Si, bueno solo 5.
******: Bueno, me llamo Diana, seré su diseñadora, bueno hay te traigo tu uniforme, tus padres pagaron por 5 uniformes, uno para cada día de la semana, obvio contando el de deportes.
Elizabeth: ¿Enserio? (Pensando) “¿Cómo le habrán hecho para pagarlo?”
Diana: Si, bueno aquí tienes, pruébatelos todos, y me dices como te quedo, los zapatos van en las cajas, tenis y zapato normal.
Elizabeth: Gracias Diana.
Diana: De nada.

Salí de ahí con las manos repletas de cosas, apenas podía con ellas, entre a mi habitación y puse todo con cuidado sobre la cama, eran bolsas gigantes de platico que cubrían los uniformes, la abrí con cuidado ya que tenían un zipper, saque el uniforme y me lo probé.

Era muy lindo, era falda azul marino muy linda como con holanes, una blusa blanca de tres cuartos de manga, un chaleco azul marino, calcetas blancas que llegaban hasta la rodilla, también había accesorios, dos bandas azul marino que iban en los brazos y un cinturón negro que iba en la cintura que tenía el logotipo de la escuela en la hebilla, vi la caja de los zapatos y ahí estaban unos zapatos muy lindo, eran de charol. Me veía muy linda con todo eso puesto, me encanto desde ese momento todo lo que tenía que ver con el internado.

Me quite el uniforme y me puse ropa normal, salí y como siempre salí a recorrer el instituto, por lo menos ya me encontraba mejor de mi tobillo solo me quedaba un pequeño dolor, pero nada de qué preocuparse.

Me senté debajo de un árbol y me puse a leer un libro, eso me relajaba, estaba muy entretenida leyendo cuando.

******: Hola.
Elizabeth: (Me asuste un poco) Hola (Dije con una sonrisa)
******: ¿Me puedo sentar contigo?
Elizabeth: Claro (Se sentó) ¿Cómo te llamas?
******: Cintia ¿Y tú?
Elizabeth: Elizabeth, pero si quieres dime Liz.
Cintia: Claro Liz, ¿De dónde vienes?
Elizabeth: De Gary Indiana, está en Estados Unidos.
Cintia: Wau, ¿Desde haya? Bueno yo vengo de aquí mismo.
Elizabeth: ¿Y porque estás aquí?
Cintia: Porque mi padre se caso y su nueva esposa me metió aquí, no me quiere cercas de ellos.
Elizabeth: No te preocupes, para lo que necesites estaré aquí.

Estuvimos conociéndonos, yo le contaba el porqué de venirme de Estados Unidos, al parecer congeniamos muy bien, éramos muy similares, teníamos casi los mismo gustos. Al parecer por fin había encontrado una persona, fuera de mi familia, que no me aventara indirectas o tratare de golpearme o algo por el estilo.

Después de conocernos cada quien nos fuimos a nuestra habitación, la cual se encontraba casi al lado, solo otra habitación nos separaba, nos despedimos y nos pusimos a dormir.