03 abril 2012

Capitulo 22……… ¿Locos?


Yo me quede sorprendida, por un momento me dio miedo que de verdad notara que era verdad, pero no dejaría que lo hiciera.

Elizabeth: ¿¡Qué!? (Dije sorprendida) ¿Estas loca o algo parecido?
Tatiana: No, no estoy loca, estaría muy idiota si no me diera cuenta…
Elizabeth: Eres una enferma.
Tatiana: Ustedes dos son los enfermos (Nos miro enojada) Lo peor es que ninguno lo va a admitir, pero bien saben que es verdad.
Elizabeth: ¿Cómo puedes tenerme celos? Tatiana es mi hermano… ¡Mi hermano!
Tatiana: Pero bien que te gustaría que no lo fuera… No solo tienes la enfermedad de la piel blanquita, si no también tienes una grave enfermedad en la cabeza.
Michael: Tatiana mide tus palabras…
Tatiana: Vamos, desmiéntanme, dime que no están enamorados mutuamente.
Elizabeth: Mira a mi no vas a insultarme así que mejor lárgate antes de que te parta tu linda cara ¿quieres?

Ella empezó a caminar y me golpeo el hombro, yo intente golpearla pero Michael me detuvo, pero ¿Tanto se me notaba? No, claro que no podía no podía notárseme tanto, yo solo me zafe del agarre de Michael y camine hacia adentro de la casa, Michael me seguía pues escuchaba sus pisadas.

Subí las escaleras y entre a mi habitación, cuando intente cerrar la puerta escuche que tardo en cerrar lo que significaba que Michael la había detenido, yo solo me senté en mi cama mirando a la ventana y sentí como el se sentó a mi lado.

Michael: Liz siento que haya escuchado eso…
Elizabeth: Es que ¡Por Dios Tatiana está loca! ¿Cómo se le ocurre decir eso?
Michael: Liz yo…
Elizabeth: (Lo interrumpí estaba muy alterada) Una cosa es decir un chorro de tonterías pero meterse con mi enfermedad no puede (Dije llorando de coraje al recordar “blanquita”)

Empecé a caminar por toda la habitación, estaba enojada y muy dolida, pues meterse con mi enfermedad siempre me ponía mal y claro hoy no era la excepción, decía cosas que ni yo me entendía, ya que al llorar decía las cosas rápido y casi inentendibles.

Pero había algo que me perturbaba ¿De verdad se notaba tanto el amor que sentía por Michael que se había dado cuenta? No, no podía ser, no debía ser, creo que eso era lo que en ese momento me tenía mas alterada.

Michael: Elizabeth (Me tomo de los brazos y me inmovilizo) Por favor Liz relájate.

Solo me abrace a él y llore sobre su pecho, el me abrazaba y acariciaba el cabello, sentía dolor y angustia, pero en sus brazos, todo, absolutamente todo era diferente, mis llanto fue cesando y nos quedamos así unos instantes, podía respirar su aroma, su delicioso aroma, sentir sus latidos y su respiración cerca de mí.

Me relajaba estar tan cerca de él, volvía a sentir que le importaba y mi mundo dejaba de dar vuelta con solo tenerlo así, sentí como poco a poco se separaba de mi, muy poco, y me tomaba de la cara una mano, me miraba sin emitir sonido, solo me miraba a los ojos buscando algo adentro de ellos.

Michael: ¿Le crees a Tatiana? (Pregunto después de un tiempo)
Elizabeth: Yo… claro que no, tu eres mi hermano (Me separe de él y me di media vuelta) Es una tontería lo que ella dijo.
Michael: Si tienes razón (Seguía sin mirarlo) Pero… ¿Si es verdad?

Me quede por un momento estática, ¿Había escuchado bien? Al parecer sí, con miedo y muy lento me di la vuelta para verlo, estaba unos metros de él.

Elizabeth: ¿Qué? (Dije en susurro)
Michael: Que… ¿Qué pasaría si fuera verdad? (Dijo seguro y viéndome a los ojos)
Elizabeth: (Me puse nerviosa) Diría que… estas bromeando, eres mi hermano…
Michael: Si (Dijo frustrado) ¡Eso es lo que más me molesta! (Dijo enojado y se acerco a mi tomándome de los brazos y acercándome a él) ¡Odio ser tu hermano!

Me miraba buscando mi aprobación, yo solo lo miraba sorprendida y no podía emitir palabra, no podía decirle que yo sentía lo mismo, que deseaba que no fuera mi hermano.

Elizabeth: ¿Qué estás diciendo?
Michael: Elizabeth, te estoy diciendo que todo, absolutamente todo, lo que dijo Tatiana era verdad… que cada vez que te veo que te interesas por otro chico me revuelven el estomago los celos, que quiero ser yo el que pueda poner en tus ojos esa mirada de amor, que quiero ser yo quien pruebe tu labios una y otra vez, que te amo, desde el primer día que te vi, cuando entraste a mi habitación el día de nuestro cumpleaños, mis ojos te miraron diferente, no con ese amor de hermano, si no el amor que siente un hombre por una mujer, el amor que solo Dios puede conceder.

Me quite las manos de Michael de mis brazos y me aleje de él, él me miraba sorprendido, no se esperaba esa reacción de mi, la verdad yo tampoco me la esperaba, lo mire detenidamente y él se fue acercando hacia mi mientras yo me caminaba hacia atrás.

Elizabeth: No, Michael eres mi hermano, no puedes sentir esto por mi…
Michael: Eh intentado cambiar el sentimiento, por eso estoy con Tatiana, pero no puedo, tú te metiste en mi corazón y no quieres salir de ahí (Llegue hasta la pared y él me evito la pasada poniendo sus brazos a mis costados)
Elizabeth: Por favor, Michael aléjate.
Michael: Mírame a los ojos y dime que no sientes lo mismo que yo, que no me quieres más que como un hermano y haré todo lo posible para olvidar lo que siento por ti.
Elizabeth: (Lo mire) Yo… yo no…

Sin que me dejara pronunciar las palabras me calló, acabo con la única distancia que existía entre él y yo y unió nuestros labios, puse mis manos en su pecho para evitar que avanzara pero fue en vano, pues cuando mi cabeza termino de analizar lo que pasaba me hizo contestarle el beso, haciendo que mis manos subieran para enrollarse en su cuello mientras movía mis labios al mismo ritmo que los de él.

Mi mente dejo de pensar, pues sentir sus labios me tenían muy descontrolada, me borraba por completo la mente y no me dejaba pensar coherentemente.

“Elizabeth, detente, es tu hermano esto está muy mal, deja de besar a tu hermano”

Decía mi cabeza, pero no lograba hacerle caso, pues mientras más pasaba más nos uníamos, mas cercas estábamos, el me toma de la cintura y me unía mas a su cuerpo, por fin estaban sus labios junto a los míos, bailando un hermosa danza que solo podían bailar dos personas.

Poco a poco nuestra respiración se fue acelerando y nuestros latidos incrementaron drásticamente, debíamos detenernos, estaba mal, pero no podíamos, no queríamos separa nuestros labios, queríamos seguir disfrutando de nuestros alientos pues sabíamos que después de este momento, nunca más lo volveríamos a repetir, no debíamos repetirlo.

1 comentario:

  1. Whoooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!! ESO FUEW SUPER I N C R E I B L E!! no no noooo yo tengo que leer pronto ahora ssiiiiii! ahora tu publicar YA

    ResponderEliminar